lunes, 23 de noviembre de 2015

Albaricoque (damasco)

Da brillo y belleza a la mirada




Sinonimia hispánica: damasco, damasquillo, chabacano, albarillo, albérchigo, alberge, prisco.

Descripción: Fruto del albaricoque ('Prunus armeniaca' L.), árbol de la familia de las Rosáceas que alcanza hasta 10 m de altura.



El albaricoquero tiene la fama de ser uno de los árboles más viajeros que se conoce. Su origen se sitúa en el norte de China, donde todavía se encuentra en estado silvestre como flora espontánea.

Fue llevado a Grecia por Alejandro Magno a la vuelta de sus conquistas en India. De Grecia pasó a Roma, desde donde su cultivo se extendió por toda la región mediterránea. En el siglo XVIII fue llevado a Norteamérica, donde se aclimató en California y en los estados ribereños del Misisipí. Y su largo viaje no acaba aquí, pues los astronautas estadounidenses lo llevaron a la luna en uno de sus viajes espaciales.

Propiedades e indicaciones: El albaricoque tiene un poder energético bajo (unas 48 kcal/100 g), por lo que resulta muy recomendable en las dietas de adelgazamiento. Es alcalinizante, por su riqueza en sales minerales alcalinas, destacando su bajo contenido en sodio y su riqueza en potasio. Contiene varios oligoelementos minerales de gran importancia fisiológica, como el manganeso, el flúor, el cobalto y el boro. Es rico en azúcares (fructuosa y glucosa).

En los albaricoques desecados (orejones) las proteínas alcanzan un valor importante (hasta un 5%); igualmente ocurre con el hierro, que es uno de los principales minerales.

Sin embargo, el componente más notable de los albaricoques, tanto frescos como secos, es el beta-caroteno o provitamina A. A este componente se deben la mayor parte de sus dietoterápicas, que son las siguientes:

  • Enfermedades de los ojos: El consumo de albaricoque mantiene la vista en buen estado y da a la mirada el brillo y la belleza característicos de una buena salud. Esto se debe no solo a la acción de la provitamina A del albaricoque, sino también a la acción conjunta de las otras vitaminas y minerales que la acompañan. El albaricoque se recomienda en caso de sequedad conjuntival, picor o irritación crónica de la conjuntiva, pérdida de la agudeza visual debido a la atrofia de la retina y ceguera nocturna. Los mejores resultados se obtienen siguiendo una cura de albaricoques {4}.
  • Anemia ferropénica (por falta de hierro): El contenido en hierro de los albaricoques frescos no es muy  importante, aunque si el de los secos {2}. Las cantidades de provitamina A y de hierro que contiene el albaricoque son realmente pequeñas en relación con las grandes dosis que pueden contener los preparados farmacéuticos. A pesar de ello, los resultados que se obtienen con el consumo habitual de esta fruta son superiores a lo que cabría esperar por su con tenido en hierro y en provitamina A.
  • Afecciones de la piel y mucosas, debido a su contenido en provitamina A. Aumenta la resistencia a las infecciones. Recomendado en caso de faringitis crónica, sinusitis y eccemas.
  • Afecciones nerviosas: El doctor Valnet destaca la propiedad equilibrante del albaricoque sobre el sistema nervioso, y lo recomienda en caso de astenia, depresión, nerviosismo e inapetencia. Se atribuye esta acción a su riqueza en oligoelementos.

Preparación y empleo

1. Fresco y bien maduro.
2. Desecado: A los albaricoques desecados se los llama orejones.
3. Conserva: compotas y mermeladas.
4. Cura: Se realiza tomando durante 15 días, medio kilo de albaricoques bien maduros cada día, preferiblemente en la cena como plato único. Se pueden acompañar de unas tostadas de pan.

Orejones
Los sabrosos orejones (albaricoques desecados) también constituyen una buena fuente de provitamina A por su riqueza en beta-caroteno.

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